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Cómo poner límites a tus hijos aunque te sientas Inseguro y Vulnerable.

Si estás experimentando sentimientos de inseguridad desde hace tiempo, una de las cosas que supongo que más te costará es la de poner límites a los demás. Es muy probable que te sientas culpable cuando se trata de poner límites a tus hijos, y es por esto que te quiero ayudar con este artículo.

Ser capaz de poner límites a tus hijos es una de las acciones más importantes en la crianza de los pequeños.

Nuestro trabajo como padres es ayudar a nuestros hijos a que logren desarrollarse de la mejor forma posible para ellos.  

Pero es muy común que pueda asaltarte la siguiente duda: “¿Cómo voy a ayudar a mi hijo a que crezca emocionalmente sano si a mí me cuesta tanto conseguir este equilibrio?”.

Pues con este artículo me gustaría guiarte para que lo consigas.

Para mí, hay algo que está claro: cuanta más seguridad y confianza tengas en ti mismo, mejor podrás educar a tu hijo. Pero esto no quiere decir que no puedas conseguirlo si estás pasando por una época de inseguridad. Como verás un poco más abajo, si te enfocas en educar a tu hijo desde el amor y la colaboración, los niños suelen responder muy bien.

Y me gustaría que te quedases con esta idea: Dentro de casa puedes ponerte la “ropa de trabajo de Súper Papi o Súper Mami” e intentas hacerlo lo mejor posible. De esa forma podrás dejar a un lado todos estos sentimientos que te impiden sentirte vital.

Fuera de casa, o fuera del ambiente familiar puedes seguir en contacto con todos estos sentimientos y trabajar para lograr gestionarlos mejor.

Bueno, si te sientes identificado con esto que escribo, sigue leyendo y descubre cómo poner límites a tus hijos especialmente si llevas tiempo sintiéndote inseguro y vulnerable y te cuesta vivir tu vida con seguridad y confianza.

Vamos allá:

¿Por qué es difícil poner límites a tus hijos si sientes inseguridad?

Sin duda alguna, todas las personas tenemos que aprender a poner límites a nuestros hijos porque no es tarea fácil y nadie nos ha enseñado a hacerlo.  

Sobre todo los que somos papis primerizos como yo pues vamos un poco perdidos y aprendemos sobre la marcha, ya que las necesidades de nuestros hijos van cambiando conforme crecen. Lo que un día funcionó, parece que ahora no sirve y te preguntas:
“¿pero qué ha cambiado si lo he hecho todo igual?”

Pues cambia nuestro hijo 🙂

Poner límites a tus hijos

Una de las dificultades más importantes a las que se enfrentan las personas que sienten inseguridad emocional es la de poner límites a los demás, no importa quién sea la persona.

Y a esta idea va asociada también la dificultad que sienten en descubrir quiénes son ellos en realidad, es decir, conocerse bien a ellos mismos.

Teniendo esto en cuenta, te explico con más detalle por qué te suele costar tanto poner límites a tus hijos sintiéndote como te acabo de describir.

Te sientes culpable porque te cuesta gestionar tu propia vida

Como ya te he dicho, es muy posible que te haya asaltado este pensamiento: “Si soy incapaz de cuidarme y protegerme a mí mismo, ¿cómo voy a cuidar de alguien tan pequeño que sí que se encuentra vulnerable sin mí?”

Y probablemente te sientas culpable porque no te encuentras lo bastante fuerte y centrado para cuidar de tu hijo o para darle lo que necesita.

No hay duda que tu hijo te necesita, sería falso decirte lo contrario. Pero también es cierto que en el momento que te encuentras ahora, también necesitas enfocarte en cuidar de ti mismo para poder dedicarte a tu hijo.

La culpabilidad te paraliza y no te deja actuar y buscar soluciones, y es necesario que pases a la acción porque hay alguien que te necesita. Por eso no puedes olvidarte de ti mismo.

Un hijo hace un poco más complicada la vida de los padres, y es probable que en este sentido te cueste más lidiar con todos estos sentimientos que sientes.
Pero también es muy cierto que tienes un motivo poderosísimo para volver a coger con fuerza las riendas de tu vida. Y sin duda alguna estoy seguro que lo conseguirás.

poner límites a tus hijos

Sientes que tu hijo te reta en todo momento y te hace sentir más inseguro todavía.

Cuando venimos a este mundo, venimos como una hoja en blanco… todo por aprender. Tenemos que aprender a caminar y movernos de forma ágil y también tenemos que aprender a gestionar nuestro mundo emocional (esto existe y aunque no se vea).

La forma que tenemos los mamíferos de aprender es experimentando con nuestro entorno. Fíjate en los leones o los gorilas macho cuando son cachorros: juegan “luchando” constantemente entre ellos para aprender muy bien a atacar y defenderse porque cuando sean adultos deberán hacerlo muy bien para sobrevivir y gestionar las rivalidades que surjan entre ellos.  

Los niños hacen lo mismo con sus padres: Nos provocan, nos ponen en situaciones que muchas veces son de tensión porque es la forma que tienen ellos de aprender a gestionar sus emociones incipientes. (También es la forma que tienes tú de aprender a poner límites a tus hijos).

Lo que buscan de nosotros en estas situaciones es que seamos capaces de sostenerlos, de ser como un ancla para ellos.

Es muy probable de que todos estos comportamientos que tienen los niños los veas como una amenaza, como una agresión a tu vulnerabilidad.

También es probable que, aunque sea de forma sutil, llegues a perder de vista la “jerarquía” que existe entre tu hijo y tú: como si tu hijo pequeño estuviese por encima de ti y fuese capaz de hacerte daño del mismo modo que el resto de personas desconocidas de las que sueles protegerte.  

En este sentido, puedo entender perfectamente que este tipo de actuaciones de tu/s hijo/s puedan aumentar esos sentimientos de inseguridad que estás experimentando actualmente.

Te pones agresivo y pierdes la paciencia

En relación a lo que acabo de comentar, si no somos capaces de entender estos comportamientos de nuestros hijos es muy fácil acabar respondiendo de forma agresiva.

Estas respuestas agresivas muchas veces las accionamos sin querer, se nos acaba la paciencia y perdemos el control de nosotros mismos.
Esta forma de perder el control y responder con agresividad forma parte de una estrategia de defensa muy básica y mamífera. Nuestra intención es ganar y dominar al “adversario”.

No creo que sea problemático para nuestro hijo si en momentos puntuales soltamos un grito o tenemos algún comportamiento ligeramente agresivo si luego realizamos alguna acción para reparar nuestra actuación (aunque tampoco creo que normalizar estas actuaciones sea algo positivo).

De todos modos si sientes que tu hijo te lleva muchas veces al extremo y que la mayoría de veces respondes de forma agresiva, posiblemente sea porque esa forma que tiene de actuar exacerbe los sentimientos de inseguridad que sueles sentir.

Si sientes que es así, está bien. No te cargues más por ello. Todos estamos aquí para aprender a ser mejores personas gestionando nuestras limitaciones de la mejor forma que sabemos.

Teniendo en cuenta esto, en el siguiente apartado me gustaría explicarte cómo creo que es una buena forma de poner límites a tus hijos y por qué son tan importantes los límites para ellos.

Si crees que te cuesta gestionar tu agresividad, comparto contigo varios ejercicios en el siguiente post: Como eliminar la rabia acumulada con 4 ejercicios básicos. 

Por qué son importantes los límites y la forma de ponerlos

Lo primero que tengo que decir es que los límites se ponen para ayudar a nuestros hijos, no para favorecernos a nosotros mismos. Si sólo los usamos en nuestro beneficio, entonces no funcionan.

Los límites son necesarios porque dan mucha seguridad a nuestros hijos y los tranquiliza. En un primer momento los niños se pueden rebotar pero si el límite se pone en el instante adecuado y de forma adecuada suele ayudar al niño a descargarlo de responsabilidades que no le corresponden por el momento.

De alguna manera cuando pones un límite a tu hijo lo que le estás diciendo de forma implícita es que tú como adulto estás participando y regulando algo que a él le cuesta mucho y que se le va de las manos.

Te conviertes en una referencia para tu hijo; en el futuro ya decidirá él si quiere “seguir tus pasos” o actuar según su propio criterio, pero tendrá un punto de partida.

Es decir, en una época más temprana, el niño se sentirá seguro y protegido por ti y cuando sea más mayor te verá como una referencia para tomar buenas decisiones.

Cómo Poner límites a tus hijos de forma correcta (según mi criterio)

Esto que voy a decir ahora creo que es lo más importante para poner un límite de forma correcta:

Los límites únicamente tendrían que ir dirigidos a la conducta, nunca a los estados emocionales.

Si crees que una conducta determinada puede ser problemática o peligrosa para tu hijo la limitas, pero es importante dejar que el niño pueda expresar cómo se siente libremente, sin limitaciones.

Otros aspectos importantes que hay que tener en cuenta para poner límites a tus hijos de forma correcta podrían ser: 

  1. Es importante evitar hacer juicios hacia su persona: “como eres un niño malo, castigado a tu cuarto”.
  2. Aunque limites la conducta del niño, es importante hacer ver a tu hijo que entiendes por qué ha actuado de la forma que lo ha hecho. “Entiendo que no quieras compartir los juguetes con tu hermanito pero no le puedes pegar”.
  3. Evitar los chantajes: “si no comes, no te llevo al parque”.
  4. Evitar los desprecios y el amor condicionado. Esto genera una terrible inseguridad en un niño. “El Papa (o la mama) no te querrá si pegas a tu hermanito”.
  5. Poner los límites con cabeza y no abusar de ellos. Es bueno que los niños conserven su naturalidad y espontaneidad.
  6. Evita los castigos y menos encerrando al niño en su cuarto. Esto normalmente lo utilizan los padres para deshacerse del niño. Y lo entiendo porque hay veces que nos sacan de nuestras casillas, pero en la medida de lo posible es importante estar presente cuando pones algún límite a tu hijo y él ve que estás allí para mantener el límite. (esto da seguridad).
  7. Darte cuenta a tiempo si el límite es excesivo y corregirlo lo antes posible. Rectificar no es signo de debilidad sino de madurez y estimula mucho a nuestros hijos porque les mostramos lo mucho que los valoramos.
  8. Ser capaz de pedir perdón a tu hijo. Sin miedo, pídeles perdón cuando lo creas oportuno y el niño se sentirá integrado y con ganas de colaborar contigo.
  9. Evitar las espirales de violencia donde el niño responde retándote aún más y tú respondes con más agresividad).
Probablemente esta web: https://www.criarconsentidocomun.com/ sea una muy buena referencia para encontrar más consejos sobre crianza respetuosa y consciente. 
Poner límites a tus hijos

Conclusiones

Educar bien a nuestros hijos es todo un reto y un compromiso. Y  también, sin duda, es una fuente de satisfacción para los padres conseguir una relación donde reine el amor y la colaboración, en lugar de la confrontación.

Poner límites a tus hijos, probablemente sea una de las cosas que más te cueste porque muchas veces pide tener el “estómago” bien puesto.
Espero que con los consejillos que pongo en este artículo te resulte más fácil y espero también haberte ayudado a descargarte de culpabilidades que no ayudan para nada, únicamente dificultan más las cosas.

Y como sé que este mundo está lleno de padres y madres que pasan por épocas sintiéndose inseguros y vulnerables, creo que les harás mucho bien si puedes compartirlo en tus redes preferidas.

Un poco de ayuda siempre es bien recibida por todos. Muchas gracias.  

cuadro-autor supera la tristeza permanente

Samuel Pujol

No sé si mis dos hemisferios cerebrales están en sintonía o se tiran de los pelos: por un lado me interesa la información científica sobre el comportamiento humano y por el otro también me fascina hablar de espiritualidad y de los tránsitos que realiza el alma durante toda su existencia. Espero que el contenido que publico como poco no te deje indiferente. 

Descárgate AQUÍ mi Guia Gratuita con un ejercicio para empezar a entender el origen de tus sentimientos de inseguridad y frustración.

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Si te sientes débil y vulnerable desde hace tiempo, con esta guía empezarás a superar estos sentimientos.

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