Psicólogo en Granollers (Col. 24842)

diferentes fases del duelo y como se pueden sobrellevar cada una

¿Cuáles son las principales fases del duelo?

Descubre las 5 fases del duelo y cómo pueden ayudarte a comprender tu proceso emocional tras una pérdida. Aprende a identificarlas

Perder a un ser querido es una experiencia profundamente dolorosa que, por desgracia, todos enfrentamos en algún momento de la vida. El duelo es un proceso natural que nos ayuda a adaptarnos a esa pérdida. 

Aunque cada persona experimenta el duelo de una manera única, existen cinco fases del duelo comúnmente reconocidas. Conocerlas puede ser una guía muy útil para entender nuestras emociones y saber qué esperar de este difícil camino. 

1. Negación: «Esto no puede estar pasando»

Cuando nos dan una noticia así, nuestra mente entra en shock. Es como si una parte de nosotros simplemente no pudiera —o no quisiera— creer lo que ha pasado.

🔹 Ejemplo: Laura pierde a su mejor amiga en un accidente de tráfico. Durante los primeros días, le sigue escribiendo mensajes como si aún estuviera ahí. Es su forma de sostenerse, de intentar que todo sea un malentendido.

Esta negación no es falta de amor ni frialdad. Al contrario, es un mecanismo de defensa que nos da un pequeño respiro mientras empezamos a asimilar lo ocurrido. Muchas veces pensamos que en cualquier momento esa persona va a volver a entrar por la puerta. Hasta que, poco a poco, algo dentro de nosotros empieza a abrirse a la realidad.

2. Ira: «¿Por qué me pasa esto a mí?»

A medida que la verdad se va haciendo más real, puede venir la rabia. Nos sentimos frustrados, impotentes, y esa emoción busca una salida.

🔹 Ejemplo: Carlos, tras perder a su padre, siente una profunda ira hacia los médicos. Cree que no hicieron lo suficiente… y también se enfada al recordar que su padre nunca dejó el tabaco, por más que él le insistió.

La ira puede ir dirigida a cualquier lugar: a uno mismo, a los demás, incluso a la persona que ya no está. Es una reacción humana, natural. Y aunque no siempre se entienda desde fuera, es una forma de expresar lo que duele por dentro.

3. Negociación: «Si pudiera hacer algo para cambiar esto…»

En esta fase, intentamos encontrar una salida, una explicación, algo que nos dé una mínima sensación de control. Aunque sepamos que no podemos cambiar lo ocurrido, nuestra mente nos lanza pensamientos del tipo «y si…», «quizás si hubiera…».

🔹 Ejemplo: Ana, tras la muerte de su hermano, empieza a pensar que si hubiera insistido más en que fuera al médico, tal vez aún estaría vivo. También le hace promesas a Dios, esperando que de alguna forma eso alivie el dolor.

Negociar es, en el fondo, un intento de darle sentido a algo que nos rompe por dentro. Es parte del proceso de ir entendiendo que no todo está en nuestras manos, aunque nos gustaría que así fuera.

4. Depresión: «No sé cómo seguir adelante»

Cuando por fin aceptamos la realidad de la pérdida, muchas veces nos invade una tristeza profunda. El vacío se hace presente. Y todo lo que antes disfrutábamos puede perder su color.

🔹 Ejemplo: Pedro pierde a su pareja después de 15 años juntos. Durante semanas, apenas se levanta de la cama. Deja de comer bien. Siente que nada tiene sentido sin la persona que ama.

Esta etapa no es un signo de debilidad, ni de rendirse. Es el momento en el que el dolor se muestra con toda su intensidad. Y aunque sea muy duro, también es el comienzo de la sanación. Por eso, es fundamental contar con apoyo: de la familia, de amistades o de un profesional.

5. Aceptación: «Aprendo a vivir con esta ausencia»

Aceptar no es olvidar, ni dejar de extrañar. Es aprender a convivir con la ausencia. Es integrar esa pérdida en nuestra vida sin que nos paralice.

🔹 Ejemplo: María, un año después de perder a su madre, aún la echa de menos. Pero ha encontrado formas de recordarla con amor: visita su lugar favorito, cocina las recetas que le enseñó y habla de ella con una sonrisa.

La aceptación no llega de un día para otro. A veces aparece a ratos, como pequeñas luces en medio del camino. Pero con el tiempo, ese dolor agudo se transforma en un sentimiento distinto. Más tranquilo. Más llevadero. 

El duelo no tiene un camino fijo

Cada persona vive su duelo a su manera. No hay un orden obligatorio, ni un calendario que cumplir. Algunas personas pasan por todas las fases del duelo y otras solo por algunas.

Lo importante es no exigirse estar bien, y permitirnos sentir lo que sea que venga. Llorar. Enfadarse. Hablar. Callar. Todo eso también es parte del proceso.

Y si sientes que lo necesitas, recuerda que no tienes que hacerlo solo. Pedir ayuda no es un signo de debilidad, sino de cuidado.

El dolor no desaparece por arte de magia. Pero con el tiempo, se transforma. Y llega un día en el que recuerdas a esa persona… y, en vez de llorar por su ausencia, puedes sonreír por todo lo que compartiste con ella.

No sé si mis dos hemisferios cerebrales están en sintonía o se tiran de los pelos: por un lado me interesa la información científica sobre el comportamiento humano y por el otro también me fascina hablar de espiritualidad y de los tránsitos que realiza el alma durante toda su existencia. Espero que el contenido que publico como poco no te deje indiferente. 

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